Re: ¡Tanta TV para escoger!
Publicado: 18 Dic 2024, 17:10
La TV protege a las 'telecos' de la erosión de los precios
Sin diferenciación
Para los operadores está claro que sin contenidos de TV de pago, el precio de la oferta convergente va a seguir yendo hacia abajo, al barro del low cost, porque en la estructura de costes sólo ponderan los costes de las telecos y la capacidad de diferenciación de la oferta es menor, por lo que el precio gana peso como ese factor de diferenciación.
En un mundo sin diferenciación, las dinámicas de precio a las que está sometiendo Digi al mercado -y que han provocado en los últimos meses la respuesta de sus rivales, bajando sus tarifas hasta por debajo del listón de los 20 euros mensuales para la oferta básica de fibra y móvil-, son más importantes.
Sin embargo, cuando se introduce la TV de pago, se pega un salto de ingreso medio de más de 35 euros mensuales y en esa parte de arriba, la televisión juega cada vez un papel más relevante.
Además, al mismo tiempo la TV de pago ejerce un cometido como elemento de fidelización, de forma que el cliente con TV cambia menos de operador.
Según algunos operadores, el churn (el porcentaje de cambio de operador sobre la base de clientes) puede llegar a ser hasta 5 puntos porcentuales inferior en las ofertas que incluyen televisión que en las que no la incorporan.
La inflación del contenido
Pero buena parte del sostenimiento del gasto medio por cliente (arpu) procede de la reciente inflación de los contenidos. Todo empezó hace un par de años cuando los inversores empezaron a exigir rentabilidad a los gigantes del streaming -primero a Netflix y luego al resto como Disney+, Amazon Prime Video o HBO Max- y ya no valoraban sólo, como antes, el crecimiento de los clientes. Sobre todo, cuando los principales mercados ya estaban alcanzando niveles de saturación. Esa reacción de los inversores llevó a las compañías de streaming a una drástica moderación de los gastos de producción, a la introducción de suscripciones híbridas, que incorporan la publicidad y finalmente a subidas de precios generalizadas en todos los actores del sistema, que las telecos -que habían incorporado las ofertas de los grupos de streaming a sus paquetes- tuvieron que repercutir en los clientes finales.
Así que, como el empaquetamiento de contenidos audiovisuales de pago también incrementa los costes de las compañías de telecos, que deben pagar por los contenidos, cada vez más caros, cabe preguntarse si, al final, las cuentas -al menos para las operadoras de telecomunicaciones- salen mejor con televisión de pago que sin ella. Y la respuesta, en general, es que sí.
La razón tiene que ver, sobre todo, con la capacidad de fidelización y con el hecho de que a medida que el coste medio mensual del paquete es más alto, el incremento de precio que el operador le puede repercutir sin que se produzca un rechazo del cliente final que le lleve a cambiar de operador, es mayor.
fuente: Expansion
Sin diferenciación
Para los operadores está claro que sin contenidos de TV de pago, el precio de la oferta convergente va a seguir yendo hacia abajo, al barro del low cost, porque en la estructura de costes sólo ponderan los costes de las telecos y la capacidad de diferenciación de la oferta es menor, por lo que el precio gana peso como ese factor de diferenciación.
En un mundo sin diferenciación, las dinámicas de precio a las que está sometiendo Digi al mercado -y que han provocado en los últimos meses la respuesta de sus rivales, bajando sus tarifas hasta por debajo del listón de los 20 euros mensuales para la oferta básica de fibra y móvil-, son más importantes.
Sin embargo, cuando se introduce la TV de pago, se pega un salto de ingreso medio de más de 35 euros mensuales y en esa parte de arriba, la televisión juega cada vez un papel más relevante.
Además, al mismo tiempo la TV de pago ejerce un cometido como elemento de fidelización, de forma que el cliente con TV cambia menos de operador.
Según algunos operadores, el churn (el porcentaje de cambio de operador sobre la base de clientes) puede llegar a ser hasta 5 puntos porcentuales inferior en las ofertas que incluyen televisión que en las que no la incorporan.
La inflación del contenido
Pero buena parte del sostenimiento del gasto medio por cliente (arpu) procede de la reciente inflación de los contenidos. Todo empezó hace un par de años cuando los inversores empezaron a exigir rentabilidad a los gigantes del streaming -primero a Netflix y luego al resto como Disney+, Amazon Prime Video o HBO Max- y ya no valoraban sólo, como antes, el crecimiento de los clientes. Sobre todo, cuando los principales mercados ya estaban alcanzando niveles de saturación. Esa reacción de los inversores llevó a las compañías de streaming a una drástica moderación de los gastos de producción, a la introducción de suscripciones híbridas, que incorporan la publicidad y finalmente a subidas de precios generalizadas en todos los actores del sistema, que las telecos -que habían incorporado las ofertas de los grupos de streaming a sus paquetes- tuvieron que repercutir en los clientes finales.
Así que, como el empaquetamiento de contenidos audiovisuales de pago también incrementa los costes de las compañías de telecos, que deben pagar por los contenidos, cada vez más caros, cabe preguntarse si, al final, las cuentas -al menos para las operadoras de telecomunicaciones- salen mejor con televisión de pago que sin ella. Y la respuesta, en general, es que sí.
La razón tiene que ver, sobre todo, con la capacidad de fidelización y con el hecho de que a medida que el coste medio mensual del paquete es más alto, el incremento de precio que el operador le puede repercutir sin que se produzca un rechazo del cliente final que le lleve a cambiar de operador, es mayor.
fuente: Expansion